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✓La coccidiosis en perros ▶Veterinaria y Sanidad

La coccidiosis en perros es una enfermedad protozoaria que hace referencia a infestaciones gastrointestinales por especies de coccidios de los géneros Eimeria e Isospora. Al menos cuatro especies diferentes de estos parásitos pertenecientes al género Isospora pueden infestar a los perros: Isospora canis, I. ohioensis, I. neorivolta e I. burrowsi, las cuales invaden y lesionan principalmente el intestino delgado.

Sin embargo, estos coccidios encontrados en nuestras mascotas no repercuten sobre la salud de otras especies animales o sobre los humanos.
El motivo es que los coccidios presentan “especificidad de especie”, es decir, los coccidios que afectan a una especie animal concreta, generalmente no afectan a otra.

Esta enfermedad se evidencia sobre todo en cachorros menores de 6 meses, siendo las semanas cuarta y sexta de vida, donde más casos y de mayor gravedad se diagnostican, pudiendo provocar la muerte si no se detecta y trata a tiempo. En cambio, los perros adultos, en general no suelen mostrar síntomas, pudiendo ser portadores asintomáticos que contribuyen a la diseminación de esta parasitosis.

Vías de infestación de la coccidiosis en perros

La situación más probable es que el perro se haya infestado con coccidios al ingerir ooquistes (huevos de los coccidios), que proceden de las heces de perros infestados y que, posteriormente, contaminarán el suelo. Estos ooquistes son muy resistentes a una amplia variedad de condiciones ambientales y pueden sobrevivir durante cierto tiempo en la tierra. Cuando son expulsados por perros infestados al medio, no tienen capacidad de infestación. Después de entre 1 y 7 días y bajo condiciones adecuadas de temperatura y humedad, estos ooquistes ‘esporulan’, es decir, se vuelven infestantes. Es entonces cuando un perro que es susceptible, si ingiere estas formas esporuladas, liberarán ‘esporozoitos’ (forma infestante del coccidio) que invadirán las células del epitelio intestinal y establecerán un ciclo de reproducción.

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Este ciclo se divide en tres fases: una primera que es la fase asexual, y que comprende tres generaciones; una segunda que corresponde con la fase sexual y finalmente una tercera, que es la fase de esporogonia, en la cual se formarán los ooquistes que se eliminarán por las heces para dar de nuevo comienzo al ciclo.

Por cada huevo ingerido se pueden formar cientos de miles de coccidios intestinales, y cada uno de ellos destruye una célula intestinal, ya que dentro de ellas se lleva a cabo la fase asexual de su ciclo reproductivo.

En perros, también existe la posibilidad de una infestación indirecta al comer ratones portadores de coccidia.

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¿Qué observamos en los perros afectados por coccidiosis?

El síntoma más evidente en un caso de coccidiosis canina es la diarrea. La mayoría de síntomas relacionados con esta parasitosis aparecerán cuando se sobrepasa la capacidad de regeneración de las células intestinales destruidas por la invasión de los coccidios. Dentro de estos síntomas podemos encontrar:

  • Diarrea, que varía de mucosa a sanguinolenta
  • Cólicos
  • Vómitos
  • Disminución del apetito
  • Pérdida de peso
  • Deshidratación
  • Retraso en el crecimiento

La gravedad de esta parasitosis es directamente proporcional al número de ooquistes ingeridos. A mayor número de esporozoítos colonizando el intestino, mayor será el daño intestinal. Una ingestión elevada y rápida de ooquistes provocará un brote de mayor gravedad, ya que el animal no podrá desarrollar una inmunidad local y una regeneración del tejido intestinal a tiempo.

Del estado inmunitario también dependerá la gravedad de la coccidiosis. Aquellos perros inmunodeprimidos, sometidos a estrés o con una nutrición deficiente, mostrarán casos más graves de enfermedad, ya que no pueden autolimitar la infestación. Además, el sistema inmunitario en cachorros está menos desarrollado que el de los perros adultos, por lo que la edad es otro factor importante que afecta a la gravedad de la coccidiosis. Cuanto más jóvenes sean los perros, más posibilidad tendrán de padecer una coccidiosis severa.

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En los casos más graves y recurrentes, se produce la muerte de los cachorros debido a deshidratación y diarrea severa.

El diagnóstico de la coccidiosis en perros

La coccidiosis en perros, aunque también en otras especies, generalmente se diagnostica al realizar análisis coproparasitológicos. Se trata de una prueba de flotación fecal mediante la que se determina la presencia ooquistes utilizando un microscopio. Es recomendable hacer repeticiones de análisis negativos cuando la sintomatología siga siendo compatible, ya que en ocasiones el análisis se realiza en periodos en los que no se expulsan ooquistes.

¿Qué medidas tomar en el tratamiento y prevención de coccidiosis en perros?

Como para la mayoría de enfermedades, la prevención y el tratamiento de coccidiosis en perros supone la suma de diferentes medidas, entre las que destacan:

  • Limpieza y desinfección diariamente los lugares donde se suelan permanecer los animales, como la cama o zonas de recreo.
  • Control de roedores e insectos, ya que pueden ser portadores de ooquistes
  • Proporcionar agua limpia a disposición de los animales de manera constante.
  • Desinfectar comederos y bebederos con la periodicidad adecuada
  • Tratar adecuadamente con coccidicidas recomendados tras un diagnóstico adecuado. Son habituales antibióticos sulfamidas, además de la terapia de apoyo mediante rehidratantes, protectores de la mucosa intestinal, probióticos o pronutrientes optimizadores que estimulan la inmunidad local intestinal.